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Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad?

Niños que nunca se están quietos, que empiezan a hacer algo que nunca terminan, actúan antes de pensar, tienen poca concentración, no siguen instrucciones y son difíciles de controlar pueden ser algunas características de niños que padecen Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Muchos de estos niños son calificados injustamente como niños problema cuando en realidad lo que tienen es un trastorno del neurodesarrollo. Este padecimiento es común y actualmente se reporta que lo padecen de: 8% a 12% en niños y adolescentes y de 1.2% a 7.3% en adultos.

En la actualidad se tiene el conocimiento que de cada 100 niños en edad escolar, de 3 a 5 presentan TDAH, mientras que en la adolescencia se reportan diferencias por sexo, ya que de 100 hombres adolescentes de 1 a 6 lo presentan, y de 100 mujeres adolescentes de 1 a 2 lo presentan. En hermanos de niños con TDAH se ha encontrado que tienen un riesgo dos veces mayor de presentarlo. (1)

Este trastorno únicamente puede ser diagnosticado por especialistas en salud mental después de realizar varios estudios a los niños, pero si tu hijo padece algunos de estos síntomas que enumera la CDC es importante acudir a ayuda profesional:

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Signos y síntomas:

 

  • No presta la debida atención a los detalles o por descuido comete errores en las tareas de la escuela, el trabajo y otras actividades.
  • Tiene problemas para concentrarse en las tareas o en los juegos.
  • Parece que no escucha cuando se le habla directamente.
  • No sigue las instrucciones y no termina las tareas de la escuela, los quehaceres o cualquier otra responsabilidad en el trabajo (por ejemplo, pierde la concentración y se despista).
  • Tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades.
  • Evita, no le gusta o se niega a hacer cosas que requieran mucho esfuerzo mental por un periodo largo (como trabajo en la escuela o tareas).
  • Pierde las cosas que necesita para hacer ciertas tareas o actividades (p. ej. materiales escolares, lápices, libros, herramientas, billeteras, llaves, papeleo, anteojos, teléfonos celulares).
  • A menudo se distrae fácilmente.
  • Tiende a ser olvidadizo en sus actividades cotidianas.
  • Se la pasa jugueteando con las manos y los pies o se mueve todo el tiempo mientras está sentado.
  • Se levanta de la silla en situaciones en las que debe permanecer sentado.
  • Corretea y se sube a cosas en situaciones en momentos no adecuados (en los adultos o adolescentes esto es posible que se manifieste con la sensación de inquietud).
  • No puede jugar ni participar de las actividades recreativas de manera tranquila.
  • “Está en constante movimiento” como si “tuviera un motor”.
  • Habla demasiado.
  • Suelta una respuesta antes de haber escuchado toda la pregunta.
  • Le cuesta esperar su turno.
  • Interrumpe a la persona que está hablando o se entromete con los demás (p. ej., se mete bruscamente en las conversaciones o los juegos).

 

 

Además de esto, se deben cumplir las siguientes condiciones:

 

  • Varios de los síntomas de falta de atención o hiperactividad impulsiva se presentaron antes de los 12 años.
  • Varios síntomas se presentan en dos o más entornos (p.ej., en la casa, la escuela o el trabajo; con amigos o familiares; en otras actividades).
  • Hay evidencia clara de que los síntomas interfieren o reducen la calidad del desempeño social, escolar o laboral. (2)


Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

¿Cuál es el tratamiento?

Actualmente no hay cura para este trastorno pero se controlan y disminuyen los síntomas con tratamiento cognitivo-conductual y orientación a padres y profesores, psicoeducación, modificación conductual, y en algunos casos con medicación, aunque se tiene que evaluar el riesgo-beneficio antes de medicar a un niño. Y muy importante acudir con especialistas en el tema ya que muchas veces se sobre-diagnostica este padecimiento.

 

Fuentes y más información:

(1) INPRF
(2) Centros para el control  y la Prevención de Enfermedades

 

 

Rebeca

 

 

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