¿Qué es el Acoso Laboral o Mobbing?

 

 

El acoso laboral o Mobbing (asediar, acosar, acorralar en grupo) es el acoso por parte de un hostigador u hostigadores para producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador con el fin de humillarlo y degradarlo. Es como el Bulliying pero entre adultos, usando como medio de poder aspectos laborales.

 

 

Acoso Laboral o mobbing

 

 

La vida y el trabajo

Si bien somos multitask, y tenemos diversas facetas;me atrevería a decir que el trabajo es nuestra segunda prioridad en la vida (para algunos la primera).

 

El trabajo es a lo que dedicamos gran parte de nuestro tiempo, a veces incluso más tiempo que el que dedicamos a la familia, es a lo que más años le dedicamos, nuestros hijos a los veinte o veinticinco se van independizando, mientras que al trabajo le dedicamos mínimo 30 años de nuestra vida, y el retiro es la cereza del pastel que corona nuestro paso a la vejez.

 

Probablemente el mobbing es algo cotidiano, que todos sabemos que pasa pero nadie se toma la molestia en frenarlo. Los chistecitos, la “carrilla” contra el ser más vulnerable y bonachón del equipo de trabajo (el dejado o la dejada vaya). Los apodos que aluden a algún defecto físico de la persona, etc.,

Son acciones “inocentes” que se convierten en el pan nuestro de cada día, ya sea que lo suframos en carne propia o que lo secundemos llamándole gordo al chico obeso que trabaja en la empresa y del que pocos saben su verdadero nombre.

 

En el ámbito legal hay un hueco para proceder ante esta acción en todos los países, pues es algo difícil de probar y más difícil de penalizar, no hay un parámetro muy preciso para tipificarlo y la solución final es la renuncia por parte de víctima o victimario, con lo que se da relativo fin al asunto.

Mientras que las consecuencias emocionales y hasta físicas para la víctima son difíciles de sanar o resarcir. Todos sabemos lo que es lidiar con un trabajo – jefe difícil, pero a veces sencillamente damos gracias por tener dicho trabajo, por el sueldo que nos pagan, por ejercer la carrera que estudiamos, etc., y vamos soportando cuestiones que en otros ámbitos no soportaríamos.

Por ejemplo, nadie apoya la violencia de pareja,  eventualmente la víctima de la violencia reconoce y se sale del vínculo que sabe que la está afectando, sin embargo, cuándo se trata del trabajo, aceptamos aumento de horas laborales, quedarnos hasta tarde, trabajar durante nuestros descansos por diversos proyectos de la empresa, el mal humor constante de los jefes y colegas, comer mal y a destiempo junto a la computadora, etc., DURANTE AÑOS!!!!!

¿Por qué? Pues porque así es el trabajo, y nos da miedo quedarnos de repente sin chamba, sin lana y con la engorrosa tarea de volver a empezar desde cero, o porque nuestras circunstancias no nos lo permitirían, porque tenemos deudas, hipotecas, hijos, ya estamos grandes y no nos dan chamba fácilmente, etc.

Abuso en el trabajo

 

 

¿Qué hay de nuestra dignidad y de nuestra calidad de vida?

A lo mejor a un familiar no le permitiríamos que nos diga que le tenemos que ir a hacer la tarea a sus dos hijos todos los días ¿y porque al jefe si le hacemos el favor de redactar la tarea de su hija?

A un amigo le podemos cancelar una cita porque tenemos que ir al médico, pero si hay mucha carga de trabajo, llegamos a nuestro escritorio con 40° de temperatura, caja de pañuelos desechables y 2 kilos de medicamentos diversos para aguantar 8, 10 o las horas de trabajo necesarias para que quede listo, por ejemplo, un evento empresarial.

A todo esto además a veces hay que añadir el infierno del acoso laboral, que va más allá de una abusiva carga de trabajo, sino que trata de denigrar a la persona mediante humillaciones sistemáticas.

 

¿Cómo saber si sufres acoso laboral?

A continuación cito un listado de acciones para saber si estás siendo víctima de acoso laboral, está elaborado por Iñaki Piñuel, un psicólogo y especialista en el tema. Él añade además que si el empleado siente hostigamiento psicológico durante un periodo de seis meses, con una frecuencia de dos veces a la semana, entonces es una víctima del acoso:

  1. Mi superior se niega a comunicar, hablar o reunirse conmigo.
  2. Me ignoran, me excluyen, o me hacen el vacío, fingen no verme, no me devuelven el saludo, o me hacen “invisible”.
  3. Me chillan o gritan, o elevan la voz con vistas a intimidarme.
  4. Me interrumpen constantemente impidiendo expresarme.
  5. Prohíben a mis compañeros o colegas hablar conmigo.
  6. Inventan y difunden rumores y calumnias acerca de mí de manera malintencionada.
  7. Minusvaloran y echan por tierra mi trabajo sistemáticamente no importa lo que haga.
  8. Me acusan injustificadamente o falsamente de incumplimientos, errores, o fallos, inconcretos y difusos que no tienen consistencia ni entidad real.
  9. Me atribuyen malintencionadamente conductas ilícitas o antiéticas contra la empresa o los clientes para perjudicar mi imagen y reputación.
  10. Recibo críticas y reproches por cualquier cosa que haga o decisión que tome en mi trabajo con vistas a paralizarme y desestabilizarme.
  11. Se amplifican y dramatizan de manera malintencionada pequeños errores o nimiedades para alterarme.
  12. Me amenazan con usar instrumentos disciplinarios (rescisión de contrato, no renovación, expediente disciplinario, despido, traslados forzosos, etc…)
  13. Desvaloran mi esfuerzo profesional, restándole su valor, o atribuyéndolo a otros factores
  14. Intentan persistentemente desmoralizarme mediante todo tipo de artimañas.
  15. Utilizan de manera malintencionada varias estratagemas para hacerme incurrir en errores profesionales y después acusarme de ellos.
  16. Controlan, supervisan o monitorizan mi trabajo de forma malintencionada para intentar “pillarme en algún renuncio”.
  17. Evalúan mi trabajo y desempeño sistemáticamente de forma negativa de manera inequitativa o sesgada.
  18. Me dejan sin ningún trabajo que hacer, ni siquiera a iniciativa propia, y luego me acusan de no hacer nada o de ser perezoso.
  19. Me asignan sin cesar nuevas tareas o trabajos, sin dejar que termine los anteriores, y me acusan de no terminar nada.
  20. Me asignan tareas o trabajos absurdos o sin sentido.
  21. Me asignan tareas o trabajos por debajo de mi capacidad profesional o mis competencias para humillarme o agobiarme.
  22. Me fuerzan a realizar trabajos que van contra mis principios, o mi ética, para forzar mi criterio ético participando en “enjuagues”.
  23. Me asignan tareas rutinarias o sin valor o interés alguno.
  24. Me asignan tareas que ponen en peligro mi integridad física o mi salud a propósito.
  25. Me impiden que adopte las medidas de seguridad necesarias para realizar mi trabajo con la debida seguridad.
  26. Se me ocasionan gastos con intención de perjudicarme económicamente.
  27. Me humillan, desprecian o minusvaloran en público ante otros colegas o ante terceros.
  28. Intentan aislarme de mis compañeros dándome trabajos o tareas que me alejan físicamente de ellos.
  29. Distorsionan malintencionadamente lo que digo o hago en mi trabajo, tomando “el rábano por las hojas”.
  30. Se intenta buscarme las cosquillas para “hacerme explotar”.
  31. Envenenan a la gente a mi alrededor contándole todo tipo de calumnias o falsedades, poniéndolas en contra mía de manera malintencionada
  32. Hacen burla de mí o bromas intentando ridiculizar mi forma de hablar, de andar, o me ponen motes.
  33. Recibo feroces e injustas críticas o burlas acerca de aspectos de mi vida personal.
  34. Recibo amenazas verbales o mediante gestos intimidatorios.
  35. Recibo amenazas por escrito o por teléfono en mi domicilio.
  36. Me zarandean, empujan para intimidarme.
  37. Se hacen bromas inapropiadas y crueles acerca de mí.
  38. Me privan de información imprescindible y necesaria para hacer mi trabajo.
  39. Limitan malintencionadamente mi acceso a promociones, ascensos, cursos de formación o de capacitación para perjudicarme.
  40. Me asignan plazos de ejecución o cargas de trabajo irrazonables e inusuales.
  41. Modifican mis responsabilidades o mis cometidos sin comunicármelo.
  42. Me lanzan insinuaciones o proposiciones sexuales directas o indirectas.

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Super modelo de pasarela que porta un vestido sencillamente humillante ¿cuánto le habrán pagado para que ella aceptara portar este diseño que dudo mucho vaya con sus principios? Ahora imagínate portar ese “disfraz” dos veces por semana, más de 6 meses, y haciendo mofa de ello.

¿Vivir en un trabajo con humillaciones, es opción?

En mi caso particular tuve un jefe igualito a Dr. House, muy inteligente y eficiente. Pero 10 de cada 15 palabras que salían de su boca eran humillaciones, ya sea hacia los demás que trabajábamos con él, o quejándose del país, del sistema, del gobierno… vaya, no sé cómo puede vivir Obama, sin su mentoría.

Y no sólo me humillaba a mí, humillaba a todo ser humano que se le atravesara. Tuve la desgracia de trabajar con él más allá de cuatro años, y finalmente me fui yo de ese lugar, por varios motivos en conjunto, pero sinceramente la principal causa de que me empezara a hartar mi trabajo, y a hacer las cosas mal, sin dar mi mayor esfuerzo, fue él.

Me entristecía más el abuso de cometía a mis compañeros, personas muy lindas e inteligentes, yo pude responderle algunas ocasiones y no me dejé amedrentar tan fácil por él, más que sentirme humillada, me sentía muy muy pero muy enojada constantemente, enojada por no poder sencillamente darle un golpe ó decirle todo lo que se merece, y el resto del día, cuando regresaba a casa, o el fin de semana, seguía enojada recapitulando sus groserías y humillaciones… todo un infierno.

 

Identifica el abuso

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Pienso que podemos lidiar con ello de ciertas formas, la primera sería identificar el abuso y platicarlo para pedir respeto hacia nosotros, así sea el jefe o la persona que hace la limpieza, pero como para ello pasamos por alto varias groserías y abusos, cuándo tratamos de hablarlo ya está derramado el vaso, y no podemos tener una claridad para solucionar inteligentemente el problema, pero tal vez se pueda.

Otra cuestión es que necesitamos ver al ogro como un ser humano común, con sus virtudes y carencias, no para justificarlo bajo el argumento de pobre, está solo, traumado, enfermo, etc., sino para que no cedamos nuestro poder y autoestima a alguien que esta evidentemente desequilibrado, pues, cuándo una persona está tan desesperada por evidenciar su poder, es que tienen una vida bastante miserable y una historia triste detrás.

Cómo dije arriba, debemos no ceder nuestro poder. Nada, absolutamente nada externo debería causar nuestra felicidad o tristeza, ni el tráfico, ni el clima, ni nuestras condiciones económicas, ni mucho menos un ser humano.

La felicidad o tristeza es una decisión que tomamos, y no me digas que si atraviesas un problema de salud o una pérdida, tu vida se terminará, pues si bien es difícil atravesar una prueba de vida, finalmente se logra, si no imagínate, las personas con capacidades diferentes, viudas, huérfanos, etc., no existirían, pues se suicidarían a la semana de sufrir su pérdida. Así que rescata tu dignidad y no vivas de acuerdo a lo que los demás decidan que es para ti.

Es muy difícil, yo aún de repente me siento mal por algunas opiniones o por las circunstancias, pero cada día trato de elegir mi estado de ánimo a pesar de todo.

Finalmente cito una frase de Heinz Leymann, psicólogo sueco que se dedicó a estudiar el mobbing

“En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar del trabajo constituye el último campo de batalla en que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal”

Videos:

Busca en internet información acerca del tema y de los tres especialistas más destacados en el tema: Heinz Leymann, Iñaki Piñuel y Marie France Hirigoyen.


Artículo escrito por: Margarita Meza Ghenno

Fuentes y más información sobre el tema:
http://acosopsicologico.blogspot.mx/
http://www.mariefrance-hirigoyen.com/ (en francés)
http://acosolaboral.net/tag/marie-france-hirigoyen/

 


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