¿Cómo entretener a los niños en casa durante el periodo vacacional?
Cuando llegan las vacaciones, la rutina familiar cambia por completo. No hay prisa, los horarios se vuelven más tranquilos, no hay escuela y los niños tienen mucho más tiempo libre.
Para muchas mamás eso significa pensar todos los días en actividades para mantenerlos entretenidos, cuidar que las pantallas no ocupen todo su tiempo, organizarse con hijos de diferentes edades y, si es posible, darse un momento para descansar.
Los especialistas en educación y desarrollo infantil explican que estas semanas también son una buena oportunidad para convivir más, fortalecer el vínculo con los hijos y descubrir que jugar también es una forma de aprender.
¿Por qué vale la pena organizar actividades durante las vacaciones?
Planear algunas actividades para las vacaciones no significa llenar la agenda de los niños ni convertir cada día en una clase. La idea es tener opciones que los ayuden a mantenerse activos, curiosos y entretenidos, dejando también tiempo para descansar, aburrirse un poco y disfrutar de momentos tranquilos en familia.
El juego es una de las formas más importantes en las que los niños aprenden. Mientras juegan desarrollan su imaginación, practican cómo resolver problemas, mejoran su lenguaje, fortalecen su coordinación y aprenden a convivir con otras personas.
Todo esto ocurre de forma natural cuando las actividades son apropiadas para su edad.
Jean Piaget explicó que la manera de jugar cambia conforme los niños crecen. Por eso, una actividad que entusiasma a un pequeño de tres años puede parecer aburrida para uno de ocho.
- De 1 a 3 años disfrutan actividades donde puedan explorar con los sentidos, manipular objetos, mover su cuerpo, apilar, encajar piezas, pintar con las manos o jugar con agua y arena.
- De 3 a 6 años prefieren los juegos de imaginación. Les encanta disfrazarse, inventar historias, representar personajes, construir con bloques y hacer manualidades sencillas.
- De 6 a 12 años suelen buscar retos. Disfrutan juegos de mesa, experimentos, deportes, búsquedas del tesoro, rompecabezas y actividades donde puedan seguir reglas, colaborar o competir de forma sana.
Cuando las propuestas se adaptan a la etapa de desarrollo de cada niño, es más fácil que participen con entusiasmo, se mantengan interesados y aprovechen mejor la experiencia.
Al final, no importa si la actividad es sencilla o elaborada. Lo que hace la diferencia es que despierte su curiosidad, les permita divertirse y les dé la oportunidad de seguir aprendiendo mientras disfrutan de sus vacaciones.

¿Cómo entretener a tus hijo según su edad?
Bebés y niños pequeños (0 a 3 años)
Durante los primeros años de vida, los niños aprenden explorando todo lo que tienen a su alrededor. Cada textura, sonido, color y movimiento les ayuda a entender cómo funciona el mundo. En esta etapa no necesitan juguetes complicados ni actividades largas.
Lo que más disfrutan son las experiencias sencillas que les permitan tocar, observar, moverse y descubrir a su propio ritmo.
Las vacaciones son un buen momento para ofrecer este tipo de experiencias sin prisas. Lo más recomendable es realizar actividades de entre 10 y 20 minutos, respetando sus tiempos de descanso y evitando estimularlos con demasiadas cosas al mismo tiempo.
También es importante acompañarlos durante el juego, ya que la interacción con un adulto favorece el desarrollo del lenguaje, la atención y el vínculo afectivo.
Entre los dos y los tres años comienzan a mostrar mayor independencia. Disfrutan imitar lo que hacen los adultos, seguir instrucciones simples y participar en pequeñas tareas de la vida diaria. Incluirlos en estas actividades fortalece su confianza y les ayuda a desarrollar nuevas habilidades.
Ideas de actividades para bebés y niños pequeños
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- Crear una estación sensorial con recipientes grandes, agua, esponjas, cucharas de plástico, tapas, vasos medidores o materiales seguros que puedan tocar y manipular bajo supervisión.
Para complementar este tipo de actividades en casa, también se recomienda comprar juguetes sensoriales para bebés diseñados para estimular el tacto, la coordinación y la exploración de forma segura. - Preparar un circuito de movimiento usando cojines, almohadas, mantas o cajas de cartón para gatear, subir, bajar, rodear obstáculos y practicar el equilibrio.
- Leer cuentos breves con ilustraciones llamativas, señalar objetos, nombrarlos y hacer preguntas sencillas para estimular el lenguaje.
- Cantar canciones con movimientos como palmas, gestos o juegos con los dedos, ya que ayudan a desarrollar la coordinación y la memoria.
- Jugar a clasificar objetos por color, tamaño o forma utilizando bloques, tapas grandes o juguetes, una actividad ideal para comenzar a desarrollar el pensamiento lógico.
- Invitarlos a participar en tareas sencillas como guardar sus juguetes, llevar una servilleta a la mesa o acomodar ropa limpia. Para ellos estas acciones también forman parte del juego.
- Explorar la naturaleza durante una caminata corta, observando flores, hojas, piedras o insectos. Hablar sobre lo que ven amplía su vocabulario y despierta su curiosidad.
- Crear una estación sensorial con recipientes grandes, agua, esponjas, cucharas de plástico, tapas, vasos medidores o materiales seguros que puedan tocar y manipular bajo supervisión.

Entretener a niños preescolares curiosos (4 a 6 años)
Entre los 4 y 6 años la imaginación está en uno de sus mejores momentos. A esta edad los niños disfrutan inventar historias, convertirse en sus personajes favoritos y recrear situaciones que observan todos los días.
Mientras juegan, ponen en práctica lo que han aprendido, expresan sus emociones y encuentran distintas formas de resolver pequeños retos. Los juguetes para preescolares, como los de rol, los bloques de construcción o los juegos de mesa sencillos, pueden enriquecer estas experiencias al invitarlos a crear historias, colaborar y encontrar diferentes soluciones.
Las vacaciones son una excelente oportunidad para dar espacio a este tipo de juegos. Con este tipo de juguetes y algunos materiales que ya hay en casa es posible crear escenarios donde los niños puedan explorar, tomar decisiones y dejar volar su creatividad.
También es una etapa en la que empiezan a comprender mejor las reglas, a esperar turnos y a trabajar con otras personas. Por eso, muchas actividades pueden combinar imaginación, movimiento y pequeños desafíos que mantengan su interés.
Ideas de actividades para niños de 4 a 6 años
- Organizar días temáticos como el día del chef, del veterinario, del astronauta, del explorador, del artista o del científico. Pueden vestirse para la ocasión, preparar actividades relacionadas y aprender algo nuevo mientras juegan.
- Crear espacios de juego de roles como una tienda, un restaurante, un consultorio médico, una estación de bomberos, una oficina de correos o una escuela utilizando cajas de cartón, recipientes vacíos, ropa vieja y objetos reciclados.
- Hacer un teatro en casa con títeres elaborados con calcetas, bolsas de papel o figuras de cartón. Después pueden inventar historias, cambiar los finales de sus cuentos favoritos o representar situaciones cotidianas.
- Construir con materiales reciclados usando cajas, tubos de cartón, envases limpios, tapas y cinta adhesiva para crear castillos, vehículos, robots o cualquier idea que surja de su imaginación.
- Preparar una búsqueda del tesoro con pistas sencillas repartidas por la casa o el patio. Además de ser divertida, esta actividad fortalece la observación y la capacidad para seguir instrucciones.
- Realizar experimentos fáciles como mezclar colores, hacer volcanes de bicarbonato o descubrir qué objetos flotan o se hunden. La curiosidad propia de esta edad convierte cualquier experimento en una aventura.
- Jugar juegos de mesa apropiados para su edad, con reglas simples, partidas cortas y oportunidades para practicar la paciencia, el respeto por los turnos y la colaboración.
- Inventar historias juntos utilizando tarjetas con personajes, lugares y objetos al azar. Cada integrante de la familia puede agregar una parte del cuento para estimular la imaginación y el lenguaje.

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Niños en edad escolar (7 a 11 años): reglas, proyectos y autonomía
Entre los 7 y los 11 años los niños comienzan a buscar desafíos diferentes. Ya pueden seguir instrucciones más complejas, organizarse mejor y mantenerse concentrados durante más tiempo cuando una actividad les interesa. También disfrutan sentir que son capaces de hacer cosas por sí mismos y que sus opiniones son tomadas en cuenta.
En esta etapa desarrollan un pensamiento más lógico. Les gusta encontrar soluciones, comparar resultados, construir, investigar y comprender cómo funcionan las cosas. Por eso, suelen disfrutar actividades con retos, reglas o proyectos que tengan un objetivo claro.
Los juguetes para niños en edad escolar, como los juegos de estrategia, materiales de construcción, kits de ciencia o actividades de manualidades para crear y experimentar, son una buena opción para estimular el razonamiento, la creatividad y la resolución de problemas.
Las vacaciones también son un buen momento para fortalecer su autonomía. Permitirles participar en la organización de algunas actividades, elegir entre varias opciones o asumir pequeñas responsabilidades favorece su confianza, organización y capacidad para tomar decisiones acordes con su edad.
Además, disfrutan trabajar en equipo. Compartir un proyecto con hermanos, amigos o adultos les permite escuchar diferentes puntos de vista, repartir tareas y colaborar para alcanzar una meta común.
Ideas de actividades para niños de 7 a 11 años
- Organizar torneos familiares de juegos de mesa, donde cada integrante elija un juego diferente y todos participen siguiendo las mismas reglas. Al finalizar pueden entregar un diploma o un reconocimiento simbólico.
- Realizar proyectos científicos como construir un volcán, fabricar un filtro de agua casero, germinar semillas, observar insectos con una lupa o llevar un registro del clima durante varios días.
- Crear un diario de vacaciones, donde escriban, dibujen o peguen fotografías de las actividades que realizan. Al terminar las vacaciones tendrán un recuerdo de todo lo vivido.
- Construir proyectos por etapas, como un rompecabezas grande, una maqueta, una casita de cartón, un huerto en macetas o un álbum de colección. Trabajar durante varios días fortalece la paciencia y la constancia.
- Planear una tarde de cocina, permitiéndoles leer la receta, medir ingredientes, organizar los utensilios y colaborar en la preparación de platillos sencillos.
- Diseñar búsquedas del tesoro más elaboradas, con mapas, acertijos, pistas y pequeños desafíos que deban resolver para avanzar.
- Proponer actividades de servicio como separar juguetes y libros para donar, preparar una merienda para compartir con un vecino, ayudar a organizar un espacio de la casa o participar en el cuidado de una mascota.
- Darles pequeñas responsabilidades durante las vacaciones, como preparar su mochila para una salida, organizar sus materiales para una actividad o elaborar un calendario con las tareas familiares que les corresponden.
- Animarlos a aprender una habilidad nueva, como origami, ajedrez, fotografía, jardinería, dibujo, costura básica o un deporte que les despierte interés.

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Preadolescentes (12 años en adelante): proyectos, participación y escucha
A partir de los 12 años comienzan a cambiar muchas cosas. Los intereses ya no son los mismos que en la infancia y es normal que quieran pasar más tiempo con sus amigos, tener momentos de privacidad y decidir cómo ocupar parte de su tiempo libre.
En esta etapa buscan sentirse capaces, escuchados y tomados en serio.
Las vacaciones pueden ser una buena oportunidad para fortalecer la relación familiar si existe un equilibrio entre los espacios compartidos y la independencia que empiezan a necesitar. Obligarles a participar en todas las actividades o decidir por ellos cada plan suele generar resistencia.
En cambio, cuando pueden expresar sus ideas y participar en las decisiones, es más probable que colaboren con disposición.
También es un buen momento para que descubran nuevos intereses y desarrollen habilidades que les servirán en el futuro. Muchos disfrutan aprender cosas que tengan una aplicación práctica y que les permitan ver el resultado de su esfuerzo.
Lo importante es ofrecer oportunidades sin imponerlas y respetar que cada adolescente tiene gustos diferentes.
Ideas de actividades para preadolescentes
- Planear y preparar una comida completa para la familia. Pueden elegir el menú, hacer la lista de ingredientes, calcular cantidades, cocinar y presentar los platillos.
- Realizar proyectos de fotografía o video, explorando distintos temas como naturaleza, arquitectura, mascotas o la vida cotidiana. Después pueden editar el material y crear un álbum o un pequeño documental.
- Aprender una habilidad nueva mediante cursos gratuitos, tutoriales o talleres relacionados con programación, ilustración digital, edición de video, música, idiomas, costura, carpintería, impresión 3D o cualquier tema que despierte su interés.
- Participar en la organización de una salida familiar, investigando lugares para visitar, calculando el presupuesto, revisando horarios o preparando un itinerario.
- Crear un proyecto personal, como escribir un cuento, iniciar un podcast, diseñar una página web, cultivar un pequeño huerto, restaurar un mueble o construir algún objeto con materiales reciclados.
- Realizar actividades de voluntariado o apoyo comunitario, ya sea colaborando con una asociación, participando en campañas de recolección o ayudando en iniciativas de su colonia.
- Asumir responsabilidades con mayor autonomía, como administrar una pequeña cantidad de dinero para un proyecto, organizar su espacio personal o encargarse de una tarea doméstica de principio a fin.
- Dedicar tiempo a sus pasatiempos, respetando sus intereses, ya sea leer, practicar algún deporte, tocar un instrumento, dibujar, escribir o desarrollar cualquier actividad creativa.
- Participar en las conversaciones familiares, opinando sobre los planes de las vacaciones, proponiendo actividades y llegando a acuerdos sobre horarios, salidas o uso de dispositivos electrónicos.

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¿Cómo mantener una rutina flexible durante las vacaciones?
Durante las vacaciones es normal que los horarios cambien. Los niños se levantan más tarde, pasan más tiempo jugando y los planes del día suelen ser menos predecibles. Sin embargo, esto no significa que sea buena idea eliminar por completo las rutinas.
De acuerdo con el documento “Building the Skills Adults Need for Life: A Guide for Supporting Children’s Development”, publicado por el Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, los niños se benefician de crecer en entornos estables y predecibles.
Tener una estructura básica durante el día fortalece habilidades como la autorregulación, la atención y la capacidad para adaptarse a los cambios. Los investigadores explican que las rutinas funcionan como “anclas” que brindan seguridad, incluso cuando el resto del día está lleno de experiencias nuevas.
Estos hallazgos también se retoman en el artículo, donde se explica que cuando los horarios desaparecen por completo pueden surgir dificultades para dormir, mayor irritabilidad y más conflictos entre hermanos.
La recomendación no es reproducir el horario escolar durante las vacaciones, más bien se recomienda conservar algunos hábitos que ayuden a dar estabilidad al día.
Un horario sencillo con actividades para la mañana, la tarde y la noche reduce la incertidumbre y facilita la organización familiar, aun cuando exista mayor flexibilidad que durante el ciclo escolar.
Una buena estrategia consiste en establecer algunos momentos del día que se mantengan con cierta regularidad, dejando espacio para que las actividades cambien según los planes de cada familia.
De esta manera, los niños disfrutan de la libertad propia de las vacaciones sin perder la seguridad que les ofrecen las rutinas.
| Recomendación | ¿Cómo ponerla en práctica? |
|---|---|
| Comenzar las vacaciones con calma | Reserva uno o dos días con pocas actividades para que toda la familia se adapte al nuevo ritmo antes de planear salidas o viajes. |
| Organizar el día por bloques | Divide el día en momentos generales, por ejemplo mañana para actividades, comida en familia, tarde de descanso o juego libre y noche para relajarse. No es necesario establecer horarios exactos. |
| Mantener cierta regularidad en las comidas | Procurar desayunar, comer y cenar en horarios similares ayuda a conservar hábitos saludables y da estructura al día. |
| Crear una rutina antes de dormir | Repetir acciones sencillas como bañarse, ponerse la pijama, leer un cuento o conversar unos minutos facilita el descanso y mejora la calidad del sueño. |
| Usar un horario visual | Coloca un calendario o una pizarra con dibujos o palabras sencillas para que los niños sepan qué actividades habrá durante el día. |
| Adaptar la rutina según la edad | Los preadolescentes pueden tener un poco más de flexibilidad para acostarse, mientras que los niños pequeños necesitan mantener suficientes horas de sueño para favorecer su bienestar. |
El valor del juego libre y el aburrimiento durante las vacaciones
En vacaciones es común querer mantener a los niños ocupados todo el tiempo. Cuando aparece el clásico “me estoy aburriendo”, muchas familias sienten la necesidad de ofrecer de inmediato una actividad, un juguete o una pantalla. Sin embargo, distintos especialistas coinciden en que esos momentos también tienen un propósito.
Un reportaje de BBC News Mundo explica que, cuando el cerebro no está concentrado en una tarea específica, entra en funcionamiento la llamada “red por defecto”, un conjunto de conexiones relacionado con la imaginación, la creatividad, la reflexión y la generación de nuevas ideas.
En otras palabras, los momentos de aparente inactividad permiten que el cerebro procese información y encuentre nuevas formas de pensar.
Esta idea también aparece en el artículo “Lo bueno y lo malo del aburrimiento infantil”, publicado por BOLD Science, donde se distingue entre un aburrimiento provocado por actividades poco interesantes y un aburrimiento productivo, que surge cuando los niños tienen tiempo para decidir por sí mismos qué hacer.
Es precisamente en esos momentos cuando suelen inventar juegos, crear historias, construir objetos o descubrir intereses que no habían explorado antes.
La psicóloga Amalia Gordóvil, en el artículo “El aburrimiento fomenta la creatividad de los niños”, explica que convivir con pequeños momentos de aburrimiento también fortalece habilidades como la paciencia, la tolerancia a la frustración y la creatividad.
En una vida cotidiana llena de estímulos constantes, aprender a esperar y buscar soluciones propias se convierte en un aprendizaje muy valioso.
En la misma línea, la guía “Aburrimiento y creatividad: aliados en la infancia” recomienda reservar diariamente un pequeño espacio de “tiempo blanco”, es decir, unos minutos sin pantallas, sin actividades dirigidas y sin entretenimiento preparado por los adultos.
Este tiempo permite que los niños conecten con sus propios intereses y aprendan a entretenerse por iniciativa propia.
Eso no significa dejarlos solos o ignorar lo que sienten. El papel de los adultos consiste en acompañarlos sin resolver inmediatamente el aburrimiento.
Muchas veces basta con darles tiempo y confiar en que encontrarán una forma de jugar.
¿Cómo aprovechar el aburrimiento de forma positiva?
- No responder de inmediato cuando un niño dice “me estoy aburriendo”. Esperar unos minutos le da la oportunidad de buscar una idea por sí mismo.
- Preparar un espacio con materiales abiertos, como hojas, colores, bloques, libros, plastilina, cajas de cartón, telas o piezas de construcción que puedan usar de distintas maneras.
- Evitar que las pantallas sean la primera solución, especialmente cuando el aburrimiento apenas aparece.
- Hacer preguntas que despierten su imaginación, por ejemplo: “¿Qué podrías inventar con lo que tienes?”, “¿Qué juego no has hecho en mucho tiempo?” o “¿Qué te gustaría construir hoy?”.
- Aceptar que el aburrimiento forma parte del día. No todos los momentos necesitan estar planeados para que las vacaciones sean divertidas y enriquecedoras.
- Dar tiempo suficiente para que aparezca el juego. Es normal que al principio los niños digan que no saben qué hacer. Con unos minutos de paciencia suelen surgir nuevas ideas de manera espontánea.
- Reconocer sus iniciativas. Cuando inventen un juego, construyan algo o encuentren una forma de entretenerse solos, vale la pena reconocer su creatividad y esfuerzo.

Organizar actividades cuando hay hijos de diferentes edades
Cuando en casa hay niños de distintas edades, es normal que no todos disfruten las mismas actividades al mismo tiempo. Mientras uno quiere correr y jugar, otro prefiere dibujar, leer o aprender algo nuevo.
En lugar de intentar que todos hagan exactamente lo mismo, suele funcionar mejor encontrar un equilibrio entre momentos para compartir y espacios pensados para cada uno.
Una buena organización ayuda a que todos participen sin que alguno sienta que siempre debe adaptarse a los demás. Además, permite que los hermanos convivan, aprendan a colaborar y descubran que cada integrante de la familia puede aportar algo diferente.
No se trata de dividir el día por completo, sino de buscar actividades donde cada niño pueda participar según sus posibilidades. En muchas ocasiones, los hermanos mayores pueden apoyar a los pequeños de forma natural, siempre que sea una colaboración voluntaria y no una responsabilidad permanente.
Ideas para fomentar la cooperación entre hermanos durante las vacaciones
- Comenzar el día con una actividad para todos, como una caminata, un juego en el patio, bailar, hacer yoga en familia o preparar juntos el desayuno.
- Organizar proyectos donde cada uno tenga un papel diferente. Por ejemplo, si preparan una receta, el mayor puede leer las instrucciones, otro medir los ingredientes y el más pequeño mezclar o decorar.
- Crear retos familiares, como armar un rompecabezas grande, construir una fortaleza con cajas, sembrar un pequeño huerto o elaborar un álbum de recuerdos de las vacaciones.
- Repartir pequeñas responsabilidades según la edad. Cada integrante puede colaborar de una forma distinta, desde guardar materiales hasta poner la mesa o cuidar una planta. Lo importante es que todos participen.
- Invitar a los hermanos mayores a apoyar en momentos específicos, como leer un cuento, explicar un juego o acompañar una manualidad. Este apoyo debe ser ocasional para que también disfruten de su propio tiempo libre.
- Reservar momentos individuales para cada hijo. Aunque sea unos minutos al día, dedicar tiempo exclusivo a cada niño le hace sentir escuchado y valorado.
- Animar a resolver pequeños desacuerdos mediante el diálogo. Cuando surjan diferencias durante el juego, es una buena oportunidad para practicar la escucha, la negociación y el respeto por las ideas de los demás.
- Celebrar el trabajo en equipo. Más que reconocer quién hizo más, conviene destacar cómo colaboraron para alcanzar un objetivo común.

Aprende tips para enseñar responsabilidades a tu hijo en casa en nuestra guía para papás.
Ideas para enriquecer el juego durante las vacaciones con ayuda de los juguetes
Después de varios días de vacaciones es normal que los juegos de siempre dejen de llamar tanto la atención. La mayoría de los niños necesitan nuevos retos, personajes o materiales que despierten otra vez su imaginación.
Los juguetes pueden ser un gran apoyo porque amplían las posibilidades del juego. Un mismo juguete puede convertirse cada día en algo diferente cuando los niños inventan historias, crean reglas, construyen escenarios o lo combinan con otros objetos que ya tienen en casa.
También es buena idea recuperar juguetes que llevan tiempo guardados. Cambiar algunos por otros o reorganizar el espacio de juego suele ser suficiente para que vuelvan a despertar su curiosidad.
Otra opción es combinar juguetes con materiales sencillos como cajas de cartón, telas, bloques, hojas o figuras de acción para crear nuevas aventuras.
Formas de sacar más provecho a los juguetes durante las vacaciones
- Crear misiones o desafíos donde los juguetes formen parte de una historia diferente cada día.
- Combinar juguetes de distintas categorías para inventar escenarios nuevos, como construir una ciudad, organizar un safari o preparar una expedición espacial.
- Incorporar materiales reciclados para fabricar casas, puentes, pistas, castillos o vehículos que complementen el juego.
- Organizar tardes de construcción, juegos de imaginación o competencias amistosas donde toda la familia pueda participar.
- Rotar algunos juguetes cada cierto tiempo para que los niños vuelvan a descubrirlos con entusiasmo.
- Invitar a los niños a crear sus propias reglas, personajes o finales para cada juego, favoreciendo que la experiencia cambie constantemente.
Si durante las vacaciones quieres sorprender a tus hijos con un juguete nuevo, lo ideal es elegir opciones que vayan de acuerdo con su edad y con lo que más disfrutan hacer.
Además, aprovechar las promociones de temporada también puede hacer la diferencia. Por ejemplo, durante las vacaciones de verano Juguetron suele ofrecer descuentos que permiten encontrar alternativas para distintos presupuestos sin renunciar a la diversión.
Así es posible encontrar alternativas para diferentes edades y estilos de juego, desde opciones para los más pequeños hasta juegos de construcción, creatividad o estrategia para niños mayores.
Al final, el mejor juguete es el que invita a jugar una y otra vez de formas distintas. Cuando los niños pueden imaginar, construir, crear historias y compartir esos momentos con su familia, las vacaciones se llenan de experiencias que permanecen mucho después de que termina el periodo de descanso.

Preguntes frecuentes sobre actividades para niños en vacaciones (FAQ)
No hace falta llenar toda la agenda. Diversas guías para familias recomiendan planear una o dos actividades al día y dejar tiempo para el juego libre, el descanso y los momentos espontáneos.
Así las vacaciones se disfrutan con menos estrés y mayor flexibilidad.
Lo más recomendable es establecer horarios acordes con la edad de cada niño, crear momentos sin dispositivos y ofrecer actividades que los inviten a moverse, crear o jugar en familia.
También es importante hablar con ellos sobre el contenido que ven y acompañarlos cuando sea necesario.
Es normal que surjan diferencias cuando pasan más tiempo juntos.
Para reducir los conflictos, procura alternar actividades en familia con momentos individuales, establece reglas de convivencia sencillas y organiza juegos donde tengan que colaborar para alcanzar un objetivo común.
Mantener algunos hábitos diarios puede darle mayor seguridad.
Tener horarios similares para dormir y comer, explicarle con anticipación los planes del día y utilizar un calendario visual son estrategias que ayudan a que se adapte con mayor tranquilidad.
No es necesario estar entreteniendo a los hijos todo el tiempo.
Reservar algunos momentos para descansar, compartir responsabilidades con otros miembros de la familia y aceptar que no todos los días tienen que ser perfectos también forma parte de unas vacaciones saludables para todos.
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