Retardo de lenguaje en bebés

¿Preocupada por qué tu bebé no habla?

Tú bebé de un año aún no habla y tú te aterrorizas porque la vecina, tu prima y tu suegra ya te dijeron que los suyos desde los nueve meses ¡parecían pericos!

Tranquila, la adquisición del lenguaje oral lleva un proceso y cada niño tiene un ritmo. No creas todo lo que te cuentan, las mamás solemos maximizar las cualidades de nuestros hijos, sin embargo, hay signos de alerta que debes considerar.

Los niños deben responder a los sonidos, la audición es la base del lenguaje oral, ya que a través de ella los bebés discriminan los sonidos propios de su lengua materna, los cuales ejercitan a través del balbuceo, que es otro signo a considerar.

El lenguaje en los bebés

Un bebé suele balbucear indiscriminadamente y poco a poco, alrededor de los nueve meses, dirá monosílabos como “ma”, “ta”, “pa”, entre otros. Menciono estos porque son de los más fáciles de articular, o sea, de pronunciar y esto se debe a que son fonemas cuya articulación es muy sencilla, no es coincidencia que la primer palabra de los bebés sea generalmente “mamá” o “papá”, sin siquiera darle significado. Tiene que ver con lo sencillo que les resulta hacer esos sonidos.

 

Hagamos la prueba, articula el sonido de la letra eme “mmmm”, ahora tápate la nariz mientras lo dices. ¿Qué sucede? El sonido desaparece, ¿cierto? no hay manera de que suene y esto es porque es un fonema nasal, es decir, el aire es expulsado por la nariz mientras se articula, al mismo tiempo que tenemos los labios unidos (boca cerrada). En su articulación no interviene ni la lengua, ni la garganta, ni influye la apertura de los labios. Por eso es fácil.

Lenguaje

Corrobora que tu bebé escucha

 

 

Para corroborar que tu bebé escucha basta con hacer ruidos en casa mientras se encuentra entretenido con algo, sin que pueda anticipar el sonido: puedes aplaudir, golpear un tazón de vidrio con una cuchara metálica, chocar dos tazas detrás de él o a su lado.

Obsérvalo mientas duerme, los bebés suelen sobresaltarse con los truenos, cuando ladra un perro o se escucha una campana a lo lejos. Dormir mucho puede ser un indicador de daño auditivo, nada los despierta.

Ahora bien, si sigues con sospecha de que pudiera no escuchar debes comentarlo con tu pediatra para que lo canalice con el audiólogo, quien solicitará los estudios correspondientes, como son los Potenciales Evocados Auditivos de Tallo Cerebral (PEATC).

A los nueve meses debe voltear al escuchar su nombre, imitar sonidos del arrullo que le ofreces al dormirlo; muchos se autoarrullan, es porque te han escuchado, hacerlo es un signo de una buena audición.

Lenguaje en bebés

Mi bebé escucha bien y no habla

Pero qué pasa si no te cabe duda de que tu bebé escucha y notas que no habla. Debes tener mucho cuidado en el manejo que tienes con él. anticiparse, dándole todo cuanto desea sin que siquiera lo pida, es el primer gran error. Además de que no le permites buscar la manera de cubrir su necesidad, le quitas el sabor del éxito.

Para nosotras un pujido, una simple mirada hacía el objeto de su interés, es una señal y ahí vamos a dárselo. Debemos permitirle la interacción con el entorno, utilizando todas sus capacidades, verás cómo se la ingenia para obtener lo que desea, dale la oportunidad.

Muchas mamás llegan a terapia diciendo “es flojito”, “no quiere hablar”, “nada más puja”, “sólo señala”. Claro que no va a hablar. ¡No tiene necesidad de hacerlo!

 

Estimula su lenguaje

Para estimular su lenguaje es necesario hablarle mucho. Cualquier momento es una oportunidad comunicativa. Podemos narrarle lo que vamos a comprar en el mercado, decirle que parte de su cuerpo estamos lavándole a la hora del baño, cantarle para dormirlo, tararearle la música que ponemos con toda intención de que diferencié ritmos.

Si bien la música clásica lo estimula, no es la única, debe tener variedad, el rock puede enloquecerlo, prueba y verás.

¿O qué tal una buena cumbia en la voz de Denise Gutiérrez acompañando a los Ángeles Azules Sinfónico? ¡A mi bebé le encantó!

Y lo más importante y que no puede faltar es escuchar tu voz y la de papá diciéndole lo importante que es en sus vidas, exprésale lo que significa para ti. Emplea diferentes tonos, las indicaciones dilas con firmeza “no te muevas, te estoy limpiando” dile “no” con un sentido de desaprobación, explica el por qué. Y los cariños dilos dulcísimos, mientras más melosos, mejor.

Lenguaje en bebés

 

El desarrollo de el lenguaje

Es importante observar a tu bebé, eso siempre nos dará un parámetro para detectar su avance o la falta de él. El desarrollo del lenguaje tiene gran relación con sus procesos de maduración y con su desarrollo en general. Madurar significa desarrollar un proceso para el que estamos programados genéticamente, es por eso que hay etapas en el desarrollo y que influye la condición del bebé.

Si el niño es sordo o tiene baja audición, no estará maduro para hablar en una forma natural, no tiene el canal receptor que se lo permita.

Lo mismo sucede con los bebés que padecen alguna discapacidad intelectual o algún síndrome y con algunos los bebés prematuros, quienes no tienen la madurez para adquirir su lenguaje en la atapa correspondiente. Si es tu caso, no te preocupes.

Las terapias funcionan muy bien si se hacen a tiempo y éstas harán que tu bebé madure con respecto a su condición, en diferente momento y con el uso de los aparatos necesarios. Por eso debes estar atenta.

 

Anota los logros de tu bebé

Ten por costumbre anotar sus nuevos logros. Si te has fijado en tu bebé, notarás su evolución de lenguaje. Básicamente siguen este patrón, aunque no todos van al mismo ritmo. A los nueve meses voltean al escuchar su nombre, dan un significado a la palabra “no”, comprenden lo que significa “mamá”, a los diez meses suelen imitar al adulto, al pedirles que busquen un juguete lo hacen, aunque no nos den precisamente el que solicitamos, sin embargo, entienden la indicación.

 

Desarrollo del lenguaje en los bebés por edades

Alrededor del año imitan monosílabos con facilidad y algunos ya dicen ciertas palabras como mamá, papá y agua, continuando con lo que llamamos “jerga”, que no es más que el lenguaje infantil que los bebés presentan nominando un objeto como a ellos se les ocurre, pero siempre el mismo para determinado objeto, por ejemplo a la leche le dicen “ti ti” y así la piden siempre.

Mientras van madurando, van ampliando sus posibilidades y con ello incrementando su vocabulario de una forma convencional.

Al año y medio reconocen las fotos de su familia por su nombre, expresan deseos con palabras como “da”, “más”, “ven”, “no”, “ten” y señalan lo que desean. A los dos años aproximadamente poseen doscientas palabras, esto si están lo suficientemente estimulados.

 

Para ellos una palabra suele significar una acción, por ejemplo decir “leche” implica el tomarla, comprende preguntas sencillas como ¿dónde están tus ojos? O al decir “ojitos” ellos los cierran y abren con singular alegría, hablan con sus muñecos y consigo mismos, a veces dirán “no” para autorregularse en aquello que saben no les está permitido, piden de comer y avisan cuando hicieron del baño.

 

¿Cuándo sospechar qué hay un retraso de lenguaje?

Si sospechas que tu bebé de dos años tiene retraso de lenguaje con respecto a las características antes mencionadas, cuestiónate el por qué. Puedes solicitar el apoyo de una terapeuta de lenguaje en un DIF o de forma particular, exigiendo siempre su cédula profesional: ten ese hábito, se trata de la salud de tu hijo.

Ahora bien, si tu bebé es menor de un año y duerme mucho, no responde a los ruidos, no balbucea, si fue prematuro o si ya cuenta con un diagnóstico de hipoacusia, deficiencia mental o algún otro síndrome, por fuerza deberás atenderlo con un neonatólogo, quien te canalizará con los especialistas correspondientes para que tu bebé tome las terapias y reciba la atención médica correspondiente.
Retraso de lenguaje
Y recuerda que siempre podemos dar a nuestros hijos lo mejor. Si nos equivocamos, ya pasó. No con esto quiero decir que no importe, pero no lo podemos cambiar. Y justo hoy tenemos la oportunidad de reflexionar y reinventarnos, de aprender y crecer, poniendo en práctica nuevas acciones.

Artículo escrito por Denisse Calderón

Denisse

Dennisse Calderón tiene la licenciatura en Educación Especial en el Área de Audición y lenguaje por la ENE (ESCUELA NORMAL DE ESPECIALIZACIÓN). Estudió también la Carrera de Comunicación y Periodismo en la FES ARAGÓN (UNAM). Ha impartido cursos en el Hospital General, DIF y Talleres para Padres en escuelas públicas de educación básica en el D.F. Ha colaborado como entrevistada en la revista QUO (septiembre 2014).

 

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