Antojos en el embarazo: ¿por qué pasan y qué significan?
Durante el embarazo, es posible que de pronto tengas unas ganas enormes de comer algo en particular. Tal vez sea chocolate, una fruta, algo salado o ese alimento que antes ni siquiera se te antojaba. También pueden surgir antojos bastante extraños, como querer masticar hielo.
Y aunque muchas veces se ven como algo curioso del embarazo, los antojos forman parte de los cambios que pueden vivirse durante esta etapa. ¿Por qué pasan? ¿Tiene algún significado que se te antoje determinado alimento? ¿Y qué ocurre cuando las ganas son de algo que no es comida?
Conocer qué hay detrás de estos deseos puede ayudarte a entender mejor lo que estás viviendo durante el embarazo y saber en qué casos es buena idea comentarlo con tu médico.
¿Qué son los antojos en el embarazo?
Un antojo es un deseo intenso de comer un alimento específico. Es diferente del hambre, porque el hambre puede quitarse con diferentes opciones de comida, mientras que un antojo se concentra en algo concreto. Puede ser chocolate, una fruta, papas fritas, pan o cualquier otro alimento.
Durante el embarazo, estos deseos pueden cambiar con el paso de las semanas. Tal vez tengas muchas ganas de un alimento durante un tiempo y después deje de apetecerte. También pueden ser diferentes en cada embarazo, aunque se trate de la misma mujer.
Los antojos son frecuentes durante el embarazo. La revisión científica “Pickles and ice cream! Food cravings in pregnancy: hypotheses, preliminary evidence, and directions for future research”, publicada por Natalia C. Orloff y Julia M. Hormes en Frontiers in Psychology en 2014, encontró que entre 50 % y 90 % de las mujeres embarazadas en Estados Unidos reportan antojos de alimentos.
Aunque, los autores aclaran que esta cifra puede cambiar según la población estudiada y la forma en que se recopila la información.
La revisión también encontró que los antojos pueden comenzar desde el primer trimestre y que su intensidad puede cambiar a lo largo del embarazo.
En los estudios analizados, los antojos alcanzaron su mayor frecuencia o intensidad durante el segundo trimestre y después tendieron a disminuir. Sin embargo, esto no ocurre igual en todas las mujeres.

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¿Por qué dan se dan los antojos en el embarazo?
Los antojos pueden tener diferentes explicaciones y no existe una sola causa que los produzca. Durante el embarazo ocurren cambios en el organismo que pueden modificar el apetito, la percepción de los sabores y las preferencias por determinados alimentos.
Algunas de las posibles razones son:
Cambios hormonales
Durante el embarazo aumentan y disminuyen distintas hormonas que participan en la regulación del apetito y la alimentación. Estos cambios también pueden modificar la manera en que el cerebro responde a los alimentos y hacer que ciertos sabores sean más atractivos en determinados momentos.
Una revisión publicada en Nature Reviews Endocrinology explica que el embarazo produce modificaciones en las señales hormonales y en los circuitos cerebrales relacionados con el apetito, la percepción del sabor y la recompensa que generan los alimentos.
Cambios en el gusto y las preferencias
Durante el embarazo pueden cambiar las preferencias por determinados sabores, texturas o temperaturas. Esto puede hacer que algunos alimentos que antes gustaban menos se vuelvan atractivos, mientras que otros dejen de apetecer.
Un estudio publicado en Appetite en 2025 analizó los alimentos que las mujeres identificaban como alimentos de confort durante el embarazo y encontró diferencias en sus preferencias, entre ellas una mayor presencia de frutas no cítricas y alimentos fríos entre los alimentos mencionados durante el embarazo.
Necesidades energéticas del embarazo
El embarazo requiere energía adicional para mantener los cambios que atraviesa el organismo y apoyar el crecimiento del bebé. Estas necesidades pueden influir en la regulación del apetito y en las preferencias alimentarias.
Sin embargo, esto no significa que cada antojo sea una señal de que el cuerpo necesita más energía. El deseo por un alimento concreto puede aparecer aunque la alimentación diaria ya aporte suficiente energía.
La respuesta de recompensa de los alimentos
Algunos alimentos producen una sensación especialmente agradable al comerlos debido a su combinación de sabor, textura y composición. El cerebro participa en esta respuesta y puede influir en que determinados alimentos sean especialmente atractivos.
Los cambios que ocurren durante el embarazo en los sistemas que regulan la alimentación pueden modificar también la respuesta frente a este tipo de alimentos. Por eso, los antojos pueden dirigirse con frecuencia hacia alimentos que producen una sensación placentera.
Factores relacionados con la alimentación
Los antojos también pueden estar relacionados con los alimentos que forman parte de la alimentación habitual y con las preferencias que ya existían antes del embarazo. La disponibilidad de ciertos productos y la familiaridad con sus sabores pueden influir en cuáles se desean en un momento determinado.
Por eso, no todos los antojos tienen que tener una explicación fisiológica específica. Las preferencias alimentarias se forman a partir de diferentes factores y pueden cambiar durante el embarazo.
En conjunto, los antojos parecen surgir de la combinación de cambios propios del embarazo y de la manera en que cada organismo responde a los alimentos. Tener ganas de un alimento específico no permite identificar por sí mismo una necesidad nutricional concreta.

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¿Los antojos indican falta de nutrientes?
Es común escuchar que cada antojo tiene un significado nutricional. Por ejemplo, que las ganas de comer chocolate indican falta de magnesio o que desear alimentos salados significa que hace falta sodio. Sin embargo, un antojo por sí mismo no permite saber si existe una deficiencia de algún nutriente.
La alimentación durante el embarazo sí requiere especial atención a ciertos nutrientes, pero identificar una carencia requiere una valoración adecuada. Los antojos no pueden utilizarse como una prueba para saber qué vitamina o mineral necesita el organismo.
Esto tampoco significa que las deficiencias nutricionales no sean importantes durante el embarazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las necesidades de hierro y ácido fólico aumentan durante esta etapa y recomienda la suplementación con ambos como parte de la atención prenatal.
Por eso, si existe preocupación por la alimentación o por una posible deficiencia, lo adecuado es comentarlo con el profesional que lleva el embarazo en lugar de intentar identificarla a partir de los alimentos que se antojan.
Cuando el deseo es por algo que no es comida
Existe una situación diferente cuando el impulso se dirige de manera repetida hacia sustancias que no son alimentos. Este comportamiento recibe el nombre de pica y puede incluir tierra, arcilla, tiza, papel, almidón, jabón o hielo.
La pica no es lo mismo que tener un antojo extraño de manera ocasional. Se caracteriza por el consumo persistente de sustancias que no tienen valor nutritivo y merece una valoración profesional.
Una revisión sistemática publicada en BMC Oral Health en 2025 encontró una asociación importante entre la pica y la anemia por deficiencia de hierro. Entre las formas descritas estuvieron el consumo de tierra, hielo y almidón. La revisión también encontró reportes de problemas dentales relacionados con algunas prácticas de pica.
¿Qué pasa si se antoja mucho hielo?
El deseo intenso y repetido de masticar hielo recibe el nombre de pagofagia y es una de las formas de pica que más se ha relacionado con la deficiencia de hierro.
Una revisión publicada en Expert Review of Hematology señala que la pagofagia aparece con frecuencia asociada a la deficiencia de hierro. Por eso, cuando una persona embarazada siente un impulso persistente de masticar hielo, es recomendable comentarlo durante la atención prenatal para que el profesional valore si es necesario revisar sus niveles de hierro.
La presencia de pica tampoco significa automáticamente que exista anemia. La relación entre ambas situaciones está documentada, pero la causa debe determinarse mediante una valoración clínica.
¿Cuándo hablar con tu médico?
Es recomendable comentarlo durante el embarazo si:
- Sientes un impulso frecuente de comer tierra, arcilla, jabón, tiza, papel, ceniza, pintura u otras sustancias que no son alimentos.
- Tienes un deseo intenso y repetido de masticar hielo.
- Los antojos hacen que dejes de consumir alimentos necesarios para mantener una alimentación variada.
- Tu alimentación se ha vuelto muy limitada porque determinados alimentos ya no los toleras.
- Te preocupa tener una deficiencia de hierro, ácido fólico u otro nutriente.
La atención prenatal permite valorar estos cambios y determinar si hacen falta análisis o algún ajuste en la alimentación o en los suplementos. No es recomendable comenzar a tomar vitaminas o minerales por cuenta propia basándose en un antojo.

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Mitos y verdades sobre los antojos en el embarazo
Los antojos han dado lugar a muchas creencias sobre el embarazo. Algunas forman parte de tradiciones que se han transmitido entre generaciones, pero no todas tienen respaldo científico. Estos son algunos de los mitos más conocidos.
Mito 1. Los antojos pueden revelar si será niño o niña
Realidad: Los alimentos que se te antojan no permiten conocer el sexo del bebé. La idea de relacionar determinadas preferencias alimentarias con un niño o una niña forma parte de las creencias populares sobre el embarazo, pero no es un método para identificar el sexo fetal.
Un estudio publicado en Birth analizó varias creencias utilizadas para intentar predecir el sexo del bebé y encontró que estas prácticas tradicionales no permitían predecirlo de manera fiable.
Mito 2. Si se te antoja algo, tienes que comerlo
Realidad: Un antojo no obliga a consumir un alimento. Puedes disfrutarlo cuando sea compatible con las recomendaciones de alimentación durante el embarazo y en una cantidad que forme parte de tu alimentación habitual.
También hay alimentos y bebidas que deben evitarse o limitarse durante el embarazo por motivos de seguridad. Entre ellos están algunos productos sin pasteurizar, ciertos pescados con alto contenido de mercurio, carnes crudas o poco cocidas y el alcohol.
Por eso, satisfacer un antojo no significa dejar de lado las recomendaciones de seguridad alimentaria.
Mito 3. Si no cumples un antojo, tu bebé tendrá una marca de nacimiento
Realidad: Esta creencia aparece en distintas tradiciones relacionadas con el embarazo, pero no hay evidencia que establezca que dejar un antojo sin satisfacer provoque una marca de nacimiento.
De hecho, un estudio realizado con mujeres mexicanas y mexicanas residentes en Estados Unidos encontró que algunas participantes habían escuchado precisamente esta creencia en relación con los antojos de sustancias no alimentarias. El estudio la documentó como una creencia cultural, no como un efecto demostrado.
Las marcas de nacimiento tienen diferentes causas y no se producen porque una madre haya dejado de comer algo que se le antojaba.
Mito 4. Los antojos significan que el bebé está pidiendo ese alimento
Realidad: Un antojo no puede interpretarse como una petición directa del bebé. El feto no determina de manera consciente qué alimento desea consumir la madre.
Durante el embarazo, las preferencias alimentarias pueden cambiar y los antojos forman parte de esa experiencia. Sin embargo, no existe una forma de traducir un antojo concreto en una necesidad específica del bebé.
Mito 5. Comer por dos es la mejor manera de alimentar al bebé
Realidad: El embarazo no significa que tengas que duplicar las cantidades de comida. El NHS señala que incluso durante un embarazo gemelar o de trillizos no es necesario comer por dos. Las necesidades energéticas aumentan durante la gestación, pero el incremento es moderado y depende de la etapa del embarazo.
La alimentación debe aportar variedad y suficientes nutrientes para cubrir las necesidades de la madre y favorecer el crecimiento del bebé. Frutas y verduras, alimentos ricos en fibra, fuentes de proteína, cereales y alimentos que aporten calcio pueden formar parte de una alimentación equilibrada durante esta etapa.
Mito 6. Si tienes un antojo, siempre es mejor buscar una alternativa saludable
Realidad: No todos los antojos necesitan convertirse en una versión diferente del alimento original. Si quieres comer chocolate, por ejemplo, puedes incluir una porción que sea compatible con tu alimentación, siempre teniendo en cuenta las recomendaciones específicas del embarazo.
Las alternativas pueden ser útiles cuando el alimento que se antoja no es adecuado, no está disponible o quieres incorporarlo de otra manera. Lo importante es que un antojo ocasional no desplace la variedad de alimentos que necesitas durante el embarazo.
Los antojos pueden formar parte de esta etapa sin necesidad de atribuirles significados especiales. Escuchar lo que te apetece puede convivir con una alimentación variada y con las recomendaciones de seguridad indicadas para el embarazo.

¿Cómo manejar los antojos sin descuidar tu alimentación?
Tener un antojo no significa que tengas que eliminarlo de tu alimentación ni que debas comerlo en grandes cantidades. Una forma práctica de manejarlo es observar qué te apetece, pensar en qué momento del día aparece y buscar una manera de incluirlo que sea compatible con las recomendaciones de alimentación durante el embarazo.
Estas estrategias pueden ayudarte:
Mantén horarios de comida que te funcionen
Pasar muchas horas sin comer puede hacer que llegues a la siguiente comida con un hambre intensa y que sea más difícil elegir con calma qué comer.
Organizar tus comidas y colaciones de acuerdo con tus horarios puede ayudarte a mantener una alimentación más regular. Puedes tener opciones sencillas a la mano, como fruta, yogur pasteurizado, avena, huevo bien cocido, pan integral o verduras preparadas.
Incluye los alimentos que necesitas durante el día
Una alimentación variada permite que los antojos ocupen un lugar dentro del conjunto de lo que comes, sin convertirse en el centro de tu alimentación.
Procura incluir diferentes grupos de alimentos a lo largo del día, como frutas y verduras, cereales integrales, fuentes de proteína, lácteos pasteurizados o alternativas fortificadas y grasas saludables. Las cantidades y necesidades pueden variar durante el embarazo, por lo que pueden ajustarse con orientación profesional.
Busca opciones seguras cuando un alimento no sea recomendable
Hay ocasiones en las que el alimento que se antoja no es una opción segura durante el embarazo. En esos casos, puedes buscar otra alternativa que se parezca en sabor, textura o preparación.
Por ejemplo, si se te antoja sushi, puedes elegir una preparación con pescado completamente cocido. Si quieres un queso fresco, revisa que esté elaborado con leche pasteurizada. Si tienes ganas de un jugo, elige uno pasteurizado.
Los CDC recomiendan tener especial cuidado durante el embarazo con alimentos que pueden transmitir microorganismos, como carnes y huevos crudos o poco cocidos, leche y algunos quesos no pasteurizados, pescados y mariscos crudos y frutas o verduras sin lavar.
Sirve una cantidad que puedas disfrutar
Si el alimento que se te antoja forma parte de los que puedes consumir durante el embarazo, puedes servir una cantidad que te resulte satisfactoria y disfrutarla sin convertirla en una prohibición.
Por ejemplo, si quieres algo dulce, puedes comer una porción de tu postre favorito. Si buscas algo crujiente y salado, puedes elegir una cantidad de la botana que te gusta y acompañarla con el resto de tus alimentos del día.
La idea no es medir cada bocado ni sentir que tienes que compensar lo que comiste después. Se trata de que el antojo tenga un lugar dentro de tu alimentación habitual.
Ten agua disponible durante el día
Mantenerte hidratada también forma parte del cuidado durante el embarazo. Tener agua cerca y beber a lo largo del día puede facilitar que cumplas con tus necesidades de líquidos.
ACOG recomienda alrededor de 8 a 12 tazas de agua al día durante el embarazo, aunque las necesidades individuales pueden variar.
Evita convertir la comida en una fuente de culpa
Un antojo ocasional no define la calidad de tu alimentación. Tampoco necesitas sentir que hiciste algo mal por comer un alimento que disfrutas.
Si notas que estás evitando muchos alimentos por miedo a comer algo “incorrecto”, que la comida te genera angustia o que los antojos interfieren con tu alimentación cotidiana, coméntalo en tu consulta prenatal.
El médico que lleva tu embarazo puede ayudarte a encontrar una forma de alimentarte que sea segura, suficiente y adecuada para tus necesidades.

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Antojos frecuentes y alternativas seguras
Los antojos pueden variar mucho de una persona a otra. Si quieres satisfacer alguno, puedes buscar opciones que se adapten a tu alimentación y que sean seguras durante el embarazo. Estas son algunas ideas prácticas:
| Si se te antoja | Qué puede ayudar | Opción práctica |
|---|---|---|
| Algo dulce | Evitar pasar muchas horas sin comer y mantener comidas variadas durante el día | Fruta con yogur pasteurizado, avena con fruta o una porción pequeña de chocolate |
| Algo salado | Elegir alimentos que aporten otros nutrientes además del sabor salado | Palomitas naturales, garbanzos horneados o tostada integral con aguacate |
| Comida fría | Elegir alimentos refrigerados que sean seguros durante el embarazo | Yogur pasteurizado, fruta bien lavada y refrigerada o un licuado preparado con fruta lavada |
| Pan o harinas | Combinar los carbohidratos con otros alimentos para formar una comida más completa | Pan integral con huevo bien cocido, aguacate o queso pasteurizado |
| Hielo | Si el deseo de masticarlo es frecuente o intenso, comentarlo en la consulta prenatal | Agua fría, hielo triturado para beber y valoración profesional si se considera necesario |
| Comida picante | Ajustar la cantidad según cómo la toleres | Preparaciones caseras con picante suave, verduras y alimentos completamente cocidos |
Estas opciones son ejemplos y no sustituyen las recomendaciones personalizadas de tu médico o nutriólogo. Durante el embarazo, además del tipo de alimento, es importante que prestes atención a su preparación, conservación y procedencia para reducir el riesgo de infecciones alimentarias.

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Los antojos forman parte de los cambios que pueden surgir durante el embarazo y pueden variar mucho de una mujer a otra.
Tener ganas de un alimento determinado no significa que exista una necesidad específica detrás de ese deseo, ni que debas comerlo cada vez que aparezca.
La clave está en mantener una alimentación variada, disfrutar los alimentos que sean seguros y prestar atención a aquellos deseos poco habituales o muy intensos.
Si el antojo implica sustancias que no son alimentos, afecta tu alimentación o te preocupa por alguna razón, hablarlo durante la consulta prenatal puede ayudarte a recibir la orientación adecuada.
Preguntas frecuentes sobre los antojos en el embarazo (FAQ)
No existe una duración determinada. Un antojo puede mantenerse durante días o semanas y después desaparecer, mientras que otros pueden regresar en distintos momentos del embarazo. También pueden cambiar de un trimestre a otro.
Sí. Los antojos pueden disminuir o desaparecer conforme avanza el embarazo. También puede ocurrir que un alimento que apetecía mucho durante las primeras semanas deje de resultar atractivo después. Los cambios en las preferencias alimentarias pueden variar de una mujer a otra.
Sí. No todas las mujeres embarazadas tienen antojos y su ausencia no significa que el embarazo esté avanzando de manera incorrecta. Cada embarazo puede vivirse de una forma diferente y los antojos son solo una de las experiencias que pueden presentarse durante esta etapa.
Los antojos no son exclusivos del embarazo. Los deseos intensos por determinados alimentos también pueden aparecer en otros momentos de la vida y pueden estar relacionados con diferentes circunstancias. Por eso, continuar teniendo ganas de ciertos alimentos después del parto no significa necesariamente que exista un problema.
Sí. Una misma mujer puede tener antojos diferentes en cada embarazo, tanto en los alimentos que desea como en la intensidad o el momento en que aparecen. Haber tenido determinados antojos durante un embarazo no permite anticipar cuáles tendrá en una gestación posterior.
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